Arthur E. Jongsma, en el libro “The Adolescent Psychotherapy Treatment Planner”, Quinta Edición, afirma que hay un “aumento marcado en la frecuencia y severidad de conductas de acting-out, oposicionales y agresivas desde el inicio de los problemas matrimoniales de los padres, la separación o el divorcio.” Los doctores recomiendan, como un objetivo a largo plazo, la terapia para ayudar a los niños a “aceptar la separación o el divorcio de los padres con comprensión y control de los sentimientos y el comportamiento.” Pero, ¿puede un niño o una niña realmente aceptar algo que los afecta para siempre? ¿O es quizá la sociedad la que necesita ser reeducada?
Uno de los principales desafíos que enfrentan los niños alrededor del mundo es el día en que uno o ambos padres anuncian su separación por cualquier razón. Esto causa un profundo dolor emocional dentro de la mente de los niños que podría permanecer en sus mentes para siempre. La mayoría de los niños reaccionarán inmediatamente en forma de auto-culpa por la situación de los padres, comportamientos autodestructivos, o una necesidad desesperada de afecto, afiliación y aceptación.
Al mismo tiempo, algunos niños se encuentran en la escuela y comparten el dolor, sintiéndose “solos y abandonados por uno o ambos padres”. La vida para ellos no volverá a ser la misma. Muchos podrían entender la situación años después e intentar desesperadamente formar su propia familia. Sin embargo, probablemente también fracasarán porque no tienen un sistema familiar que los apoye. Pero, ¿qué pueden hacer?
Los padres deben pensar cien veces antes de casarse y mil veces antes de divorciarse. Los adultos son las personas responsables a cargo de los niños. Deben buscar ayuda para detener el problema en el hogar. Por ejemplo, la definición de adolescente es una persona que no tiene suficiente madurez para enfrentar un gran problema familiar que afectará su vida para siempre. El divorcio debe verse como un vaso roto, no como algo que alguien tiene que aceptar. Si yo, como padre, veo el divorcio como una situación en la que perderé mi vaso favorito, entonces el matrimonio será algo que cuidaré y mantendré para siempre.
La sociedad debe cambiar la apreciación del divorcio. No es algo que debería hacerse, a menos que la persona esté casada con un lunático, alcohólico o abusador de sustancias. El divorcio es una situación que afectará a los niños para siempre y la mayoría de ellos serán afectados de manera negativa.
Las personas deben ser reeducadas para casarse con madurez y con respeto hacia sus propios hijos y la sociedad. Esto es algo que debemos poner en práctica en cada aspecto de nuestro sistema educativo. Debemos tener claro que el comportamiento agresivo de alguien es a menudo una consecuencia de problemas en el hogar.
En conclusión, el divorcio es una decisión muy importante que los padres deben examinar profundamente. La sociedad puede ayudar a los niños a enfrentar los desafíos emocionales causados por el divorcio, ya que como niños no tienen elección. Los padres deben asumir la responsabilidad y buscar ayuda para evitar el divorcio, porque no debe ser visto como una opción. Este compromiso de los padres puede ayudar a asegurar una sociedad con menos violencia y agresión.
